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    La sexualidad humana, objeto de estudio

    La sexología es el estudio científico interdisciplinario de la sexualidad humana, incluidos los intereses, el comportamiento y la función sexual humana. El término en general no sólo hace referencia al estudio no científico del sexo, sino también al análisis político o la crítica social. En la sexología moderna, los investigadores aplican herramientas de varios campos académicos, incluyendo biología, medicina, psicología, estadística, epidemiología, sociología, antropología y criminología. Los sexólogos estudian el desarrollo sexual, la orientación sexual, el desarrollo de las relaciones sexuales, así como la mecánica de las relaciones sexuales; también documentan las sexualidades de grupos especiales, como los discapacitados, el desarrollo infantil, los adolescentes y los ancianos. Los sexólogos también estudian disfunciones, trastornos y variaciones sexuales, incluidos temas tan variados como la disfunción eréctil, la anorgasmia, y hasta la pedofilia.

    La terapia sexual es un tipo de terapia de conversación diseñada para ayudar a individuos y parejas a abordar los factores médicos, psicológicos, personales o interpersonales que afectan la satisfacción sexual. El objetivo de la terapia sexual es ayudar a las personas a superar los desafíos físicos y emocionales para tener una relación satisfactoria y una vida sexual placentera.

    Marcadas las definiciones de ambos términos, no es muy difícil adivinar que este blog se inclina más hacia la sexoterapia que a la sexología; no porque la segunda no nos interese, sino porque en realidad no somos científicos, ni estamos preparados para tomar la sexualidad desde su punto de vista más empírico para solucionar problemas sexuales prácticos. Sin embargo, aunque no pretendemos tomar el lugar de los profesionales, hablar sobre nuestra sexología, poner puntos en común y exponer nuestras dudas y experiencias puede hacer que una terapia sexual entre un grupo sea algo fácil, siempre que nos enriquezcamos de los conocimientos y vivencias de otros.

    Una vida sexual satisfactoria es vital para la salud por muchas razones. Los elementos físicos y emocionales de una vida sexual saludable tienen beneficios de largo alcance , que incluyen presión arterial baja, mejor salud cardíaca y reducción del estrés: el sexo también es una parte natural y divertida de la vida.

    Sin embargo, para algunas personas, el sexo es una fuente de gran ansiedad y preocupación. La disfunción sexual puede conducir a complicaciones en la relación, pérdida de confianza y muchos otros efectos negativos; la terapia sexual es un enfoque integrador para tratar y eliminar los desafíos subyacentes. Algunas de sus causas pueden ser físicas, como problemas de circulación; también pueden ser problemas psicológicos, como ansiedad, estrés y problemas de confianza. La terapia sexual puede ayudar a las personas y a las parejas a encontrar una manera de tener una comunicación abierta y honesta para que puedan resolver cualquier inquietud o desafío hacia una vida sexual sana y feliz.

    Para terminar este post, quisiera referirme a ciertos mitos que acompañan a la terapia sexual, y que mucha gente cree e incluso les hace renunciar a ella, sin poder beneficiarse de sus resultados que realmente pueden cambiar su calidad de vida. Algunos de los más comunes son estos:

    • ¿Tendremos sexo frente al terapeuta?: La única actividad que ocurre en la sala de terapia es hablar. A veces puede haber risas, a veces lágrimas, pero NUNCA desnudez o sexo.
    • ¿La terapia sexual es sólo para problemas sexuales «serios»?: Cualquier problema es grave si interfiere con cómo te gustaría que fuera tu vida sexual. La mayoría de las personas experimentan dificultades sexuales en algún momento de sus vidas; eso es normal, pero si te molesta, no hacer algo al respecto a veces puede empeorar las cosas. 
    • Si necesitamos tomar terapia sexual, ¿es que tenemos problemas de pareja?: Para la mayoría de las personas, es justamente lo contrario: reconocer que su vida sexual no es como les gustaría que sea y obtener ayuda es un paso realmente positivo. Tomarse un tiempo para pensar en lo que está pasando mal para ambos puede ayudar a evitar que las dificultades se propaguen de su vida sexual a otras partes de la relación.
    • El terapeuta quedará avergonzado con nuestros problemas: Los terapeutas sexuales están acostumbrados a ayudar a las personas a superar todo tipo de problemas sexuales; realmente, por poca experiencia que tengan, no creas que será la primera vez que escuchen sobre cualquier trastorno sexual que puedas llegar a tener, a solas o con tu pareja.
    • ¿Debo tener una pareja para poder tomar terapia sexual?: Sentirse bien sexualmente no se trata sólo de tener una pareja, por lo que buscar información o apoyo práctico de un terapeuta puede ayudarte a sentirte más seguro a la hora de mantener relaciones sexuales contigo mismo o con una futura pareja.